Reflexiones sobre el diseño inteligente (II)
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Reflexiones que no van a ninguna parte • Fecha: 25-05-2005 12:14:48
Ayer me puse a buscar más información sobre esto del diseño inteligente. Me llamó desagradablemente la atención el que detrás de casi todos los sitios con que me topé se hallaran grupos cristianos defensores del creacionismo. No sé hasta qué punto estos grupos usan estudios científicos independientes para justificar sus creencias, pero veo primordial el que la teoría del diseño inteligente se desarrolle como lo debiera hacer toda ciencia: desde el escepticismo absoluto.
La principal justificación empleada es el tipo de diseño del ADN. Se dice que la complejidad y especificidad del código genético no puede deberse ni a la casualidad, ni a la necesidad biológica ni a la autoestructuración. Se argumenta muy bien sobre lo inteligente del diseño del ADN pero no se refutan convenientemente las otras alternativas.
Considerando los millones de años de evolución, opino -sin saber mucho-, que el tiempo y las condiciones adecuadas pueden permitir que el tanteo al que la materia se ve sometida en función de las fuerzas y las leyes que la determinan en un sistema evolucionante, pueden dar lugar a diseños complejos y específicos sin necesidad de una intervención inteligente. Porque ¿hasta qué punto esto del diseño inteligente es intervencionista?, ¿en qué momento de la contingencia interviene el diseñador para manifestarse en la complejidad y especificidad del ADN que determina las características de la vida? No habiendo razones para argüir una intervención en un momento concreto de la contingencia filogenética que diera lugar al diseño del ADN, el problema sigue siendo el mismo tanto para los defensores como para los detractores de la teoría del diseño inteligente: ¿y si la estructura del ADN no es fruto de una intervención directa ni consecuencia de un epifenómeno de la naturaleza sino una consecuencia probable de la forma de organizarse la materia? Así, la cuestión específica del diseño del ADN no dependería de una intervención concreta en este aspecto sino en todo caso del diseño de las leyes y fuerzas del universo que acabarían por hacer surgir este modelo de transmisión de la información, tarde o temprano, en algún lugar con las condiciones adecuadas. Claro que sus características particulares pudieran deberse al contexto contingente, pero el hecho de la existencia de unidades complejas de información replicantes y adaptables al medio pudiera ser inherente a la organización de la materia en un sistema evolucionante bajo unas leyes determinadas.
El creacionismo intervencionista se ve bastante limitado bajo este punto de vista.
Interesantísima la lectura siguiente: ¿Diseño inteligente? (revista Natural History)
Llama poderosamente la atención la ausencia de la alternativa que sugiero, que por otra parte concilia en cierta manera el espacio de trabajo de los creacionistas y evolucionistas. Claro que para considerar con relativa seriedad mi posición, las posturas intervencionistas están fuera de lugar.
Escrito por
Gabriel Incertis Jarillo
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La tesis o eslogan de "la supervivencia del mejor adaptado" es comprometedora para el neodarwinismo, para el que la evolución no es más que una mezcla de azar genético y determinismo ambiental.
Ahora bien, ésta, como toda visión reduccionista, tiende a su propio absurdo. ¿Por qué considerar sólo el azar positivo y no el negativo? El desarrollo de un nuevo órgano o función dará nuevas posibilidades brutas de supervivencia, pero también implicará nuevos riesgos (piénsese en la cantidad de accidentes que provoca el ingenio humano). En ese caso, ¿no habría sido más afortunado el que no experimentara tal mutación? ¿Cómo decidirse?
Lo que es bueno para la supervivencia, por ejemplo, tener ojos o la capacidad de construir armas, también puede ser malo. Así, se hace patente que el más adaptado y el más afortunado no tienen por qué coincidir. Las cucarachas integran una de las pocas especies que, en caso de invierno nuclear, sobrevivirían en la Tierra. Y su supervivencia no vendría dada, por supuesto, del hecho imposible de haberse adaptado a un medio que no las precedió, ya que fue desencadenado con posterioridad.
Además, llamamos azar a todo lo que no depende de nosotros, y eso no es exclusivo de las mutaciones. De hecho la mayoría de acontecimientos que nos suceden son, en base a la definición anterior, azarosos. Entonces, ¿es sensato valorar la adaptación de un organismo o especie a partir de elementos puramente fisiológicos y ambientales, obviando, en cambio, cualidades activas como la racionalidad o la inteligencia?
Califico como inteligente a lo que no entra en las categorías de lo mecánico o de lo azaroso. Es azaroso, pues, lo irracional, aquello de lo que no se puede dar razón; y es mecánico todo fenómeno que no contenga en sí su propia razón. Ahora bien, el actuar de los animales es razonable y depende de sus facultades intelectivas, más o menos primarias. Se sigue, en consecuencia, que no es azaroso.
Desde la perspectiva de su desarrollo histórico, es cierto que la inteligencia es producto de la evolución. Pero no es menos cierto que la evolución es, en parte, resultado de la inteligencia.
Si la evolución no depende ni de la inteligencia, relativa al individuo, ni del azar, relativo a la inteligencia, sólo puede depender del orden. Como el orden no es azaroso, debe ser inteligente o mecánico. Sin embargo, para ser mecánico debería tener su razón fuera de sí. Pero no hay nada fuera de la naturaleza. Luego es inteligente.
http://justicia.bitacoras.com irichc — 30-12-2005 17:33:23
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Veo el razonamiento adecuado, irichc. Y estando de acuerdo con una inteligencia intrínseca en la evolución del universo, no creo que sea de la misma cualidad que la que defiende el defensor del diseño inteligente. Digamos que es pretencioso pensar que en el universo existe una instancia que lo conforma apriorísticamente de forma inteligente. Se me hace más coherente pensar que la inteligencia del universo es evolucionante, como lo es la de cualquier ser que en su devenir va adquiriendo conciencia de sí mismo y de sus propias capacidades creativas. El hábito hace al órgano decían por ahí y por mucho que nos digan que el fuego es peligroso, no lo asumimos vitalmente hasta que nos quemamos (en un primer nivel, nuestro aprendizaje también consiste en un tanteo, en un ensayo-error continuo...). Ésta es de forma un poco tosca la manera en la que todo ser adquiere conciencia de sí y de su relación con el Universo, asunto al que llamamos inteligencia. Así y sin sarcasmos, hasta las piedras contienen capacidad de inteligencia intrínseca (no hay nada fuera de la naturaleza). Pero de ahí a afirmar la necesidad de un diseño a priori inteligente, me parece que hay un trecho. Y sí, vaya, quizá el ser humano sea ya hoy la evidencia de la relación entre inteligencia y evolución, pero no en un sentido de causa y consecencia, sino de desarrollo paralelo. Vendrían a ser conceptos dicotomizados de una mónada que habría que definir.
Gabriel — 02-01-2006 09:40:00
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Es cierto que también hay "inteligencia" en las masas inertes, si definimos ésta como "actuar conforme a un fin", pero no hay ni racionalidad ni automovimiento, que son características de los organismos. Algo así no resulta extensible al universo, que es un agregado y no un cuerpo unitario.
Dilema:
O la evolución se aplica a toda la naturaleza y no es mecánica, o es mecánica y no se aplica a toda la naturaleza. irichc — 02-01-2006 16:45:36
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Quizá la "racionalidad" y el "automovimiento" sean cualidades potenciales de la materia que se manifiestan cuando ésta se agrega y se conjuga de una determinada manera. Teilhard de Chardin sugiere en su biofilosofía una idea similar. ¿En qué momento pues surge la racionalidad y el automovimiento? En la filogenia tiene que haber un punto en el que esto sea suficientemente difuso, al igual que la diferencia entre materia viva e inerte. ¿Dónde, estrictamente, empieza lo vivo? Lo del Universo como agregado responde a una cosmovisión clásicamente occidental (analítica, maniquea, disgregante), pero en determinados sistemas es considerado de forma unitaria. Personalmente pienso que si todo está sometido, a pesar de la inteligencia, a unas determinadas leyes y en última instancia cada una de las partes (entendidas como particiones heurísticas y no como entidades autónomas) se dirige al mismo fin común del sistema, entonces el Universo es suceptible de ser tomado como una entidad unitaria. Es más, ¿qué es lo que nos hace tomar el Universo como un agregado de entidades? Sólo la conceptualización: simple convención. Más allá de la cultura y la practicidad sólo hay continuidad entre las presuntas partes: ¿dónde acaba la raíz y empieza la tierra? Si vamos a un nivel molecular no está claro. Responde a la escala de la longevidad humana el que percibamos todo más como objeto que como proceso. Te remito al respecto a una pequeña reflexión que escribí hace un tiempo
http://ladivinaparadoja.bitacoras.com/archivos/200...
Sobre el dilema, me inclino más por la visión integral: el Universo es un sistema con unas características que determinan una tendencia o un vector de evolución en un sentido determinado y por lo tanto la evolución de la vida no es más que un fragmento, una manifestación de la evolución del sistema. Haría falta comprender con más profundidad el juego de variables que conecta la evolución biológica con el desarrollo del Universo en un sentido global y determinar si las características que atribuímos al hombre como vanguardia de la evolución biológica responden a cualidades potenciales de la materia sometida al juego de leyes del Universo evolucionante. Gabriel — 02-01-2006 18:10:26
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