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Soma y Moksha

Archivado en Reflexiones que no van a ninguna parte • Fecha: 29-09-2005 20:00:30

¿El soma de Brave New World o la medicina moksha de Island?

El caso es que A. Huxley se nos presenta como un conocedor de las enteógenos.
Mientras en Brave New World los habitantes de ese mundo de cinco castas de grupos de clones Bokanowsky, condicionados desde su concepción artificial en cadenas de montaje, que en vez de nacer se decantan, toman el soma para evadirse de la realidad, para evitar el aburrimiento, el miedo o el peligro, la incomodidad, en definitiva, para mantener sus emociones a raya, los habitantes de la isla de Pala en Island toman su moksha para encontrarse con la realidad.
Hay una coincidencia y una diferencia fundamentales.
En ambos casos se toman los respectivos enteógenos para anular el tiempo, para manifestar en uno mismo el aquí y el ahora, para vivir con intensidad el momento presente.
Pero en Brave New World el soma se toma impulsivamente, se toma incluso para mejorar la sensación de diversión a costa de anular la indiviudalidad. Incluso en las deportivas relaciones sexuales. Se toma a cada momento: hasta para forzar una experiencia religiosa regulada cada dos semanas.
En Pala, el enteógeno Moksha se toma eventualmente. En principio como iniciación a la meditación, a la búsqueda de trascendencia del ser (o en el Ser) y después en ocasiones determinadas para acceder a revelaciones existenciales.
Aún así el soma persigue en el mismo lugar existencial al que se accede con el moksha (el ahora eterno, el aquí infinito) un fin absolutamente diferente.
El soma es evasión, es pulsional, te muestra la realidad desde la perspectiva de que ésta se ha alterado. Mientras que el moksha es meditación, es consciente, te muestra la realidad desde la perspectiva de que es uno el que la altera.
Con el soma se anula la posibilidad de conocimiento, todo lo contrario que con el moksha.

Hoy existe en nuestras sociedades, como a lo largo de toda la Historia, la posibilidad de acceder a muy diversos agentes enteógenos. Incluso uno puede ir al campo y con el conocimiento adecuado, identificarlos y utilizarlos. Pero ocurre que muy a menudo son empleados como lo hacen los londinenses en Brave New World. Incluso el analfabetismo que hay sobre los enteógenos, provoca que sean consumidos de forma inconsciente, acrítica, temeraria, peligrosa... destructiva. Muchos jóvenes pasan malos ratos con los psilocybes cuando han consumido otras drogas, alcohol o han comido recientemente. Además, en estas condiciones uno suele estar en lugares contraproducentes para una experiencia buena.
Y pocos han resuleto informarse y conocer, tomar un enteógeno como quien se adentra en un conocimiento, como con el moksha de los habitantes de Pala.

Y así, ante la perspectiva de una nueva experiencia enteogénica, uno aprende el ritmo pausado que el enteógeno impone a la frecuencia del consumo cuando devienen herramientas de conexión con la experiencia no verbal, la disolución de la dualidad, el encuentro, no la evasión, con el infinito aquí y el eterno ahora... aprende que el saber al que se accede es de otra cualidad, es algo íntimo, inexpresable, vital... una serie de intuiciones, sensaciones que no terminan de definirse en la tosquedad de las palabras... aprende que la experiencia ordinaria es una apariencia y se configura en una realidad de consenso en la que influyen multitud de condicionamientos...

¿Soma o moksha?

Escrito por Gabriel Incertis Jarillo
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