Día
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Reflexiones que no van a ninguna parte • Fecha: 25-10-2005 00:23:11
He estado ahí, atento, con todos mis sentidos alerta. He estado consciente durante ese lapso de tiempo en el que mañana se convierte en hoy y hoy en ayer. Mi vista fija en el reloj pero a la vez pendiente de cualquier alteración. Mi oído atendiendo el tic-tac sin descuidar el ruido de fondo, la calle, los sonidos propios de la noche en la ciudad, incluso el sutil zumbido agudo de mi sistema nervioso, ese que tan presente está en el silencio más profundo. Mi cuerpo, como una hipersensible antena pendiente de la temperatura, las vibraciones, los movimientos de aire. Mi estómago digiriendo la cena, el regusto de la hierbaluisa tras las muelas, la tensión tan cotidiana como extraña de la vida, a través de esa presión en la cabeza, de esa sensación de que los músculos necesitan ser agitados, de que hay algo mío más allá de mi cabeza.
Y nada... en el transcurso de esos últimos minutos del día y los primeros de la noche nada ocurrió, nada cambió, nada vibró, nada sopló, ni hizo ruido ni se movió, salvo el reloj.
El día no existe. Basta con alejarse unos miles de kilómetros hacia el cielo para darse cuenta.
Escrito por
Gabriel Incertis Jarillo
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quizás no exista el día, pero sí el momento.
y es tácito que lo conoces.
quizás nada ocurrió fuera, pero sí dentro.
y en tus letras lo reflejas.
en ésta pequeña ciudad de los colores el silencio es mi piel, dádiva de la vida.
Me sorprende ésta triza... e intento penetrarla.... me ayudarías?
....la tensión tan cotidiana como extraña de la vida, a través de esa presión en la cabeza, de esa sensación de que los músculos necesitan ser agitados, de que hay algo mío más allá de mi cabeza. mó — 25-10-2005 16:10:24
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a menudo últimamente me sorprendo vivo... es decir, todo este montón de células cambiantes, que nacen y mueren, se desprenden, se generan con lo que respiro, lo que como, todo lo que configura mi pensamiento y mi experiencia, mis sensaciones y emociones... todo esto parece prestado por la serie de circunstancias que hicieron que todo confluyese hacia lo que ahora soy. No me refiero a saberme vivo en un sentido convencional, sino a algo más profundo. Me doy cuenta de que la vida es algo relativo: se extiende a todo. Lo inerte es vida porque la vida parece ser algo más que un epifenómeno, que una casualidad en la contingencia del Universo. Parece ser una propiedad del Universo... y cuando busco qué es lo que me hace saberme vivo más allá de lo convencional siento una tensión en mi cabeza, algo que anima a todo mi ser... la vida no es algo intrínseco a cada ser: está por encima. Es como si un montón de materia derrepente deviniera consciente de sí. Y cada vez que un montón de materia alcanza esta conciencia es como si una parte del Universo alcanzase saberse existente. Como si todo aquello que se sabe existente no fuera más que un órgano sensorial del Universo para notarse, saberse... las palabras a menudo se vuelven herramientas toscas y torpes y esto es la mejor aproximación que puedo hacer de la idea que intento transmitir. En ocasiones de profunda meditación no sé lo que soy, desaparezco... toda mi vida o lo vital en mí lo percibo como algo que no pertenece a este yo, sino a todo aquello que confluye para que este yo se sepa consciente. Y todo aquello es Todo.
Gabriel — 25-10-2005 21:55:37
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Formamos parte de la creación, el mundo late a través nuestro.
To — 25-10-2005 22:00:04
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El universo, se entiende.
To — 25-10-2005 22:00:28
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Gabriel, por casualidad has leido un libro llamado...
'AMALUR: DEL ATOMO A LA MENTE'???
(Ignacio Martinez y Juan Luis Arsuaga)
Quizás te guste... (así creo, al menos por lo que he leído en éste texto).
Armonía, algo que solo el medio (fundido con el ser vivo) entiende. El único aliento que resta....
Bonitas letras Gabriel.... mó — 26-10-2005 08:21:57
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Tomo nota de la recomendación...
Gabriel — 26-10-2005 09:30:04
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