Tarde en el Rin
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Amigos • Fecha: 26-10-2005 22:57:42

De izquierda a derecha: Liliana y su novio Adrián, de México, yo, Israel, también mexicano y de pie Merari, de Guatemala.
Pasamos una tarde de agosto a orillas del Rin con la guitarra, el mate y una buena conversación.

Y esto, por supuesto, el Rin.
Escrito por
Gabriel Incertis Jarillo
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... no sueltas nunca el mate?
:-)
mó — 27-10-2005 08:48:06
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Desde entonces, no. Es todo un arte que me ha cautivado. Me siento agradecido por esta planta de maravillosas propiedades y fascinado por el ritual que define la calidad de una buena mateada: desde calentar el agua a la temperatura precisa, cargar de yerba, tamizar, ensillar, cebar y tomar.
Gabriel — 27-10-2005 09:09:03
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...desde entonces?
...desde cuándo?
... un gusto lo que gusta, lo que se convierte en un deleitar de movimientos, olores y sabores.
esperaré, permaneceré aséptica... quizás algún día sea la excusa, una mateada!! mó — 27-10-2005 09:29:21
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Probé la yerbamate por primera vez en Francia hace 2 años. Fue la yerbamate la que propició mi amistad con Esteban, un bonairense con el cual he forjado una buena amistad por medios virtuales (lo cual no significa que nuestra amistad sea virtual). Y es que algunas plantas hacen estas cosas. Culturalmente nuestra sociedad las subestima, pero son seres con una gran personalidad. La yerbamate posee un temperamento que me atrae, me fascina y por ello la respeto como a un maestro.
Pero no fue hasta el pasado verano que empecé a convertir la mateada en un saludable hábito. Claro que hasta que el cuerpo se habitúa al carácer de la yerbamate, el organismo pasa por una etapa de ajuste tras la cual ya no es uno sólo el que va a buscar a la yerba, sino que la yerba parece esperarle a uno y recibirle con su característica amabilidad.
A veces, cuando uno está solo bajo una techada cobijándose de una espontánea tormenta de verano, meditando cosas de la vida mate en mano, la yerba emite su llamada. Pero no lo hace así como así. Llama selectivamente y su voz penetra en las entrañas de un casual paseante y al final, donde había una sóla persona meditando la vida, acaban habiendo dos. Y mientras el mate pasa de mano a mano, la vida es meditada.
Por ello la yerbamate se me antoja como un sabio que la naturalza puso ahí para algo... no por casualidad. Gabriel — 27-10-2005 09:51:52
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Buen viaje chaval.
To — 27-10-2005 19:41:11
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... pasearé bajo la lluvia como siempre, llevando conmigo el conocimiento de un tesoro de humanidad, por si alguien me alcanza un mate :-)
mó — 27-10-2005 20:55:53
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Gracias To
Y Mó, el mate te encontrará. Gabriel — 27-10-2005 23:16:29
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