Primero, dejémonos de hablar de usted. Dejemos las grandes palabras, los grandes conceptos. Hablemos con sencillez, con la sencillez de la sinceridad. Vayámonos quitando máscaras conforme nuestro discurso se simplifica. Finalmente, cuando estemos desnudos, solo habrá silencio.
mó — 07-11-2005 12:50:35
Gabriel — 07-11-2005 12:54:46