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Juan y los dragones

Archivado en Cuentos, Poemas, Frases... • Fecha: 09-11-2005 11:40:58



Una de las maneras más misteriosas e insólitas de enfrentarse a un dragón era la propia de aquel campesino llamado Juan Tosco. Era tal su éxito que sus servicios eran requeridos por doquier. Durante siglos, con mayor o menor fortuna, se había contado con los más bravos y valerosos caballeros, los más hábiles con la espada de dos manos -la matadragones que decían-, para enfrentarse al dragón de turno que de tanto en tanto se instalaba en la región.
Por lo común, el dragón seguía un protocolo más o menos estable: llegada desde el norte vía aérea, dos o tres vueltas sobre el núcleo urbano más próximo para anunciar su intención de instalarse en las proximidades a la par que para crear el estado de pánico colectivo, abrasado de los cultivos circundantes, con especial preferencia por los campos de cereales que gustan de sobrevolar en vuelo raso para sentir sobre su pecho la caricia de las espigas recién flambeadas (especialmente divertido es cuando hacen esto en un campo de maíz) y asentamiento en abrigo natural o cueva próxima. En caso de no haber ninguna, el dragón no suele tener problema en facilitarse una con un par de coletazos bien dados o unos cuantos árboles convenientemente arrancados y dispuestos.
Una vez un dragón se instalaba, los vecinos de la región, visiblemente fastidiados, conocían a la perfección cómo actuar. Eran muchos años ya. Normalmente se le recibe ofreciéndole una virgen, pero en los tiempos que corren algunos aceptan jóvenes mancebos. Pero es tal la tradición que a estos jóvenes se les forma en escuelas especiales. Cuando son bien pequeños algunos padres ofrecen a alguno de sus múltiples hijos a estas escuelas. La finalidad es prepararles para el encuentro con el dragón, para que acepten este destino de forma natural, por el bien del pueblo. Lo que hace el dragón con la doncella o el mancebo es un misterio. Solo se sabe que no vuelven y que en las guaridas de los dragones se acumulan los esqueletos...
Cada mes el dragón exige su tributo. Si hay demora, el dragón penaliza con la destrucción de un edificio o simplemente se come al primero que ve por ahí. En general suelen ser educados y piden luego perdón por el arrebato a la par que comprensión, porque son dragones, entiéndase.
El tiempo que pasa el dragón en un lugar lo dedica a acumular riquezas mediante la extorsión o la exigencia de un impuesto revolucionario.
Pero el dragón sabe que pasado un tiempo el poblado habrá contratado los servicios de un profesional matadragones. Como dije al principio, el éxito de estos caballeros es irregular. A veces lo consiguen, a veces no. Y cuando no, se lía buena. El dragón se lo toma a mal y suele decir cosas tales como "pero ¿por qué me hacéis esto con lo que os quiero?" o "¿qué he hecho yo para que me tratéis así?". Y agarra un cabreo... ciudades enteras con sus murallas se han colapsado bajo la ira de un dragón despechado más de una vez.
No obstante con el joven Juan Tosco todo era diferente. Él fue uno de esos niños educados como tentempié de dragón. Cuando le llegó la hora fue conducido a la entrada de la gruta donde moraba el fogoso reptil y allí mismo recibió la extremaunción.
Para sorpresa de todos, Juan volvió al día siguiente al pueblo. La gente estaba estupefacta. Juan, con una sonrisa dijo "se ha ido".
Rápidamente la noticia corrió de pueblo en pueblo y cada vez que un dragón se instalaba por allá, llamaban a Juan, que había empezado a hacer negocio con el asunto. Su fama crecía a la par que su patrimonio.
Pronto empezó a cobrar por sus servicios tanto que algunos se planteaban si no era mejor que se quedaran los dragones. Total, por culpa de Juan se estaban yendo al paro los montones de empleados de las escuelas especiales. Y algunos padres ya no sabían qué hacer con sus hijos tontos o inútiles.
Pero ¿cómo hacía Juan para deshacerse con tal limpieza y ausencia de sangre y vísceras de los dragones?
Ya cuando anciano, en su lecho de muerte, Juan reveló su secreto a su hijo: "fifty - fifty" le dijo "50 pa ti, 50 para el sindicato de dragones".

Escrito por Gabriel Incertis Jarillo
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Comentarios

  1. Hay cosas que llevan siendo como son toda la vida.

    To — 09-11-2005 12:29:23

  2. tú tienes oídos para oir

    Gabriel — 09-11-2005 12:31:03

  3. Muy bueno, he aprendido la lección, 70 para mi, 30 para ti. jejeje

    To — 09-11-2005 14:27:04

  4. ... je,je.
    a mitad del texto pensaba,, política, al final del mismo, pienso casi en lo mismo, codicia!!
    (muy bueno)

    mó — 09-11-2005 22:24:14

  5. no fue algo meditado... escribí la primera frase sin saber a dónde me llevaría... y vaya

    Gabriel — 10-11-2005 09:07:22


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