Me gusta pensar que todo el universo es contingente salvo la Ley que produce una tendencia. Es decir, entiendo el que digas que somos un alma que usa un cuerpo en el sentido de que nosotros, como seres autoconscientes, somos una manifestación cualquiera de la tendencia determinada por la Ley. La tendencia en su conjunto vendría a suponer el alma, un alma definida como el sustrato de la tendencia manifestándose en el Todo. Lo interesante es que la tendencia ha llegado al punto en el que a través de sus manifestaciones contingentes puede observarse a sí misma.