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Maquillaje

Archivado en Reflexiones que no van a ninguna parte • Fecha: 07-12-2005 13:18:30



Su cara había desaparecido literalmente bajo una espesa capa de maquillaje; un maquillaje que buscaba explicitarse, evidenciarse mediante la exageración. Podías pasar un dedo por su rostro y trazar un surco pegajoso. Lo paso mal cada vez que me topo con alguna fémina hipermaquillada con la cual debo efectuar el, en estas particularísimas condiciones, obligado protocolo de los dos besos. Gracias al cielo este no era el caso. Claro es que a mí en general no me gusta el maquillaje más allá del empleado en círculos profesionales en los que cierta estética es necesaria y a veces no ya por cuestiones puramente estéticas, sino prácticas, como el maquillaje en televisión para evitar reflejos o el maquillaje dramático en el cine. Quizá como mucho, acepto con agrado el maquillaje orientado a realzar con sutileza la definición de unos ojos, el rubor de las mejillas... pero nunca el que tapa, esconde y transforma. De hecho, a mi juicio, quien lo emplea abusivamente hace físicamente lo que psicológicamente hace en sus relaciones personales: esconderse tras una máscara, un disfraz. Tengo la incomprobable teoría de que el fracaso de relaciones de pareja tiene que ver en muchísimas ocasiones con la caída de estas máscaras visuales que suelen ir acompañadas de máscaras olfativas. Nos perfumamos y así escondemos nuestro olor corporal; gran parte de la información sobre una persona que aportan las feromonas queda sepultada bajo una densa nube de desodorantes, perfumes... Nuestros mecanismos naturales para hallar la pareja de máxima compatibilidad inmunológica y sexual son engañados sistemáticamente por lo que acaban por formarse parejas efímeras que duran lo que duran las ilusiones generadas por el maquillaje, los perfumes, los atuendos y, por qué no, las máscaras de las personalidades. Quizá me equivoque, pero tratándose de mi circunstancia, a mi alrededor observo que se asocian irremediablemente la personalidad superficial con la necesidad de esconder lo que realmente se es.
Así que ahí delante lo que tenía era el dorado sarcófago de una patética momia. Allá dentro, tras capas y capas de colores y masillas, se descomponía intentando tapar la decrepitud en la que cae todo ser que se olvidó de buscarse a sí mismo. Pero ocurre que para quien sabe ver, cuanto más se tapa, más se evidencia lo que hay debajo.

Escrito por Gabriel Incertis Jarillo
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Comentarios

  1. Chapó Gabi... semejante a mi forma de verlo, la superficialidad de quién basa en la estética un porcentaje alto de su valoración personal, en el fondo, igual a vacío.

    mó — 08-12-2005 20:21:29


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