Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Ahora que vamos despacio...

Archivado en Reflexiones que no van a ninguna parte • Fecha: 22-01-2006 22:48:30

La sal, decían en "Un toque de canela", es la especia de la vida porque es lo que le da sabor.
Una vida sin sal, sin la virtud de un sabor, de sus matices, es una vida desperdiciada en el sentido de que la historia de una roca puede resultar hasta más interesante.
Así que desde esta perspectiva y teniendo en cuenta que esto que nos sucede y llamamos vida -sin saber realmente muy bien en qué consiste- es inevitable y que nadie nos pidió permiso, me veo obligado a no tomarme en serio nada... o al menos a tomármelo todo de una forma absolutamente relativizable, si se me permite la paradoja.
Además el presunto "encarnador de almas" sólo nos hubiese podido consultar a posteriori, una vez aquí, justo en el medio de este paréntesis entre dos vaciós porque por el momento parece que sólo somos en cuanto a que vivos estamos y vivos nos sabemos.
Y todo esto sólo para llegar al punto de que hemos de descubrir que no tenemos derecho a quejarnos de nada y lo que nos viene nos lo comemos con patatas o sin ellas, pero que nadie tiene la culpa.
O bueno, si de algo somos culpables es de quejarnos, de responsabilizar a la vida y a lo que contiene de nuestras miserias sin llegar a ver que tenemos lo que damos, somos lo que nos merecemos y nos sentimos como queremos sentirnos. A pesar de lo que creamos.
Elegimos la respuesta que queremos dar al mundo.
Siempre se puede ser creativo, hasta con las emociones, los sentimientos... pero para ello hay que desentrañar exactamente qué es lo que no sucede, porque lo que no sucede es lo único que sucede.
Así uno se concilia con los rigores de la existencia y siente como máxima conquista la del actor que consiguió salir de la pantalla para ver la película. Uno no deja por ello de reir, llorar, asombrarse, enfadarse o asustarse. Se puede emocionar con la existencia pero sin ser víctima de ella. Incluso en ocasiones uno se puede meter de nuevo en el torrente imparable del devenir del celuloide a 25 fps hasta olvidarse de que aquello es tan sólo una proyección.
Sería muy triste que nunca llegáramos a descubrir esto mientras el show está en marcha. La sal se disfruta mejor en aquello que nos alimenta... pruébese si no a meterse un puñado de sal en la boca.
Digamos que lo que aquí se propone es saltar de nivel de interactividad: del ser inerciales al ser creativos. Es la diferencia que hay entre el que anda perdido creyendo que ya se encontró y del que sigue la firme senda del que sabe que nunca terminará de conocerse.
No es que no valga la pena lo que hoy creemos sufrir... es que vale más la pena saber que incluso eso lo estás eligiendo. Quizá nos sorprendamos al encontrar un mando a distancia en nuestra mano...

Escrito por Gabriel Incertis Jarillo
(2) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias (URL para referencias)


Comentarios

  1. Podemos llegar a ser todo aquello que queramos, la linea entre los sueños y convertirlos en realidad, es efímera.
    Entonces ¿cuál es la línea que separa lo posible de lo impensable? ¿cuándo las películas se quedan en eso, meros guiones?
    Si te he visto convertir una frase en imagen, una metáfora en broma privada y un abismo en lecciones constructivas, ¿todo puede ser?

    Hoy escuchaba una canción que dice 'Tu me estás pidiendo mares secos, tempestad sin calma, vientos cuerdos, sol de madrugada a medianoche, lunas en el mar y olas en las montañas. Tu me estas pidiendo cosas vivas, ángeles con sexo, dioses muertos, mundos sin fronteras, gente amable, ancianos rebeldes, niños responsables...'

    ¿Qué eslo que debemos dejar de pedir? ¿Qué, de todo aquello que imaginamos, no podemos convertir en realidad?
    Si puedes darme alas, ¿quien dice que haya nada imposible?

    Besos

    Sol — 24-01-2006 09:53:59

  2. La linea entre lo posible y lo imposible, entre la realidad y los sueños, entre la película viva y el guión muerto sólo la salta una voluntad mágica capaz de prestidigitar la vida. No, no hay nada imposible... pero solemos creer en imposibilidades porque no estamos dispuestos a aceptar que las reglas de este juego son inapelables... cuando aceptamos esto en nuestro corazón entonces la existencia deja de tener límites porque por fin nos deslizamos por ella en vez de agarrarnos a todo, como arenas movedizas que más atrapan a quien más se resiste.
    Si todavía hoy se siguen demandando alas, ¿quién dice que los ángeles ya no existen?
    El fabricante de alas vuelve a abrir su taller...

    Gabi — 24-01-2006 10:18:30


Comentar



Recordar datos




LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009