Algunos de mis motivos por los que no espero al Papa, por si alguien tenía curiosidad por conocerlos. Espero que de paso aclaren que ya no soy católico y que no es por simple reaccionismo rebelde sino por causas profundamente meditadas.
Remarco lo de "algunos motivos", pues mi cabeza bulle con cientos de ellos que se derivan de los aquí expuestos.
-El centralismo vaticano, la organización jerárquica de vertiginosa verticalidad, el poder material, las riquezas y la misma figura del Papa tal y como está concebida hoy en la Iglesia Católica, contradiciendo los más elementales basamentos doctrinales del cristianismo.
-La asunción de la primitiva Iglesia del modelo romano de organización jerárquica, el mismo modelo que hasta el s. IV había sido empleado para la persecución y exterminio de los cristianos y que hoy en día se manifiesta en una estructura conservadora y decadente alejada de los problemas reales del mundo.
-La perpetuación, a pesar de hallarnos en el s. XXI, de la misoginia en la Iglesia, introducida salvajemente por el apostol Pablo, mancillando dramáticamente la loable idiosincrasia antimisógina y antimachista del propio Jesús.
-El pasaje de Mateo 16: 13-19 no justifica una casta de sucesión papal como la que ha venido dándose amén de que en otros textos cristianos considerados apócrifos por la misma rama de la Iglesia que Constantino oficializó, la figura sobre la que cae esta responsabilidad es variable (¡desde Tomás el incrédulo a Judas Iscariote el traidor!).
-El alarmante hecho de que la Iglesia asuma un modelo de monarquía absolutista, antidemocrático, fomentando la desigualdad de géneros y atentando contra los derechos humanos en el caso particular del SIDA, el condón y África. Es decir: ni democracia, ni igualdad, ni derechos humanos que, junto con la libertad, son los pilares de la convivencia y la paz en las sociedades modernas.
-La Historia de los Papas, que podría en general resumirse como la Historia de los Papas malos y los malos Papas, a la cabeza de una Iglesia cuya historia está llena de contradicciones, sangre y guerras.
-La contínua justificación de la limitación de las libertades individuales basada en argumentos tan peregrinos como la tradición.
-El arrinconamiento de la sexualidad como algo sucio y pecaminoso, como un más bien desagradable trámite para la procreación y el aspecto contradictorio de que sea una casta de célibes quienes pretendan moralizar sobre la sexualidad.
-La bárbara fragmentación del mundo cristiano, incluso en el seno de la confesión católica y la falta de una lectura crítica del significado de este hecho.
-La arrogancia en la exclusividad de la salvación del hombre y la falta de perspectiva de la posición del cristianismo en el seno de las diferentes manifestaciones espirituales en el mundo, arrogancia que ha llevado al proselitismo a extremos tan salvajes como el exterminio de los llamados infieles y herejes, en esa ausencia histórica de respeto por las otras religiones y opciones espirituales, y que hoy en día se sigue manifestando en una radicalización de los discursos morales de la Iglesia.
-La marginación de los homosexuales, las madres solteras, los padres separados y los modelos de familia alternativos como conductas incompatibles con el cristianismo, cuando en todo caso lo son con la decadente y degradante moral católica.
-La perpetuación de la idea implícita de Dios como un ente masculino, "Padre", idea que viene apuntalada por el modelo patriarcal y misógino de la Iglesia, limitando la concepción de la idea abstracta de Dios y cerrándola a una percepción arcaica y marginante.
-Asumir simbolismos religiosos como verdades históricas; promover una concepción limitada del Universo; adoctrinar a los niños modelándoles el cerebro sin ofrecerles una visión crítica de las ideas que se les transmite con importantes sesgos históricos.
-La absurda importancia de los ridículos dogmas de fe (la idea de dogma ya es en sí bastante perniciosa para la libertad del indivíduo) establecidos en viejos concilios en los que la visión del mundo era muchísimo más limitada y diferente que la de hoy en día (¿por qué la Virgen es virgen a pesar de haber tenido hijos pero la Tierra ya no es plana?).
-El continuo aniquilamiento de la teología creativa, estancando cada vez más en el pasado a la Iglesia y cerrándole las puerta de la vanguardia de la Historia y el hecho de que en los tiempos modernos ya no existan profetas que renueven la visión del destino del mundo cristiano a la luz de nuestros tiempos (véase por ejemplo la desacreditación explícita del actual Papa cuando era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe -o Santa Inquisición- a los escritos del jesuíta Anthony De Mello, o su persecución de las ideas de brillantes teólogos como el brasileño Leonardo Boff. En tiempos anteriores el Santo Oficio organizó una campaña para erradicar la ideas del gran teólogo, filósofo y científico Teilhard de Chardin).
-La ausencia de alternativas para la mujer en la Iglesia, relegándola a un papel terciario, sin autoridad para la doctrina o la revelación, ni para ejercer como ministro de Cristo, amén de generar los discursos adecuados para que la mujer en la Iglesia asuma su papel con resignación, sin pestañeos, aniquilando su derecho a la disidencia y generándole graves conflictos morales cuando se plantea la injusticia de esta situación.
Rafa — 05-07-2006 17:11:02
Gabi — 05-07-2006 18:13:57
Esteban — 06-07-2006 03:09:33
Gabi — 06-07-2006 09:15:04