Esteban, impertérrito, persiste estoico en la transmisión de la sabiduría budinística para la salvación de nuestras almas de bizcocho. Hoy nos introduce la figura de uno de los grandes místicos de la tradición azucarada del Budin: Pinguis de Cacofonia.
¡Loado sea el Budin! Queridos hermanos, hoy inauguramos en nuestro sagrado templo virtual de adoración budínica, esta sección en la que repasaremos la vida y obra de aquellos que nos han dado un ejemplo a seguir en este valle de lágrimas, cortados y capuccinos. En esta oportunidad, trigésimonovenoctavocuadragésimoquinto aniversario de su primera enajenación, nos dejaremos guiar por la guía tan guiante de Pinguis de Cacofonia, quien es considerado uno de los Padres de la tradición budínica.
Nacido en el año mil novecientos cuarenta y veinticinco de la era del azucar negra en Sembleque, que por aquella época formaba parte del Imperio Robiano, Pinguis fue un niño muy precoz. Se dice que su madre, Brambola Scortum de Peteribía, no había conocido hombre, o que no había dejado hombre sin conocer, segun las fuentes, pero todas estan de acuerdo en lo milagroso del nacimiento de Pinguis, que duró cuarenta dias y cuarenta noches, durante los cuales Brambola se la pasó clamando al Budin en un extasis absoluto, y esto mas de dos mil años antes de que se inventara esa pastilla.
Pinguis creció como cualquier otro niño, es decir, hacia arriba, y siempre fue muy observante de la Ley. Comía una Budin por día, y daba gracias al cielo cantando una conocida canción del Profeta Billy Bond (leer más).