Divertido sería, cuanto menos, que hoy en día canalizásemos la lujuria tan mal liberada en nuestras modernas y, ante lo sexual, a menudo contradictorias sociedades mediante un culto desenfadado como el que los romanos profesaban al dios menor Príapo.
Bajito, feucho, pero superlativamente dotado, se le aludía en carteles y poemas que principalmente advertían a los ladrones de huertas sobre los castigos a los que Príapo les sometería usando su descomunal miembro, sodomizándolos sin piedad ("hasta la empuñadura de los cojones").
Estos poemas que han llegado a nuestros días son conocidos como "priapeos". En identidades.org tenemos un ejemplo de estos poemas con el original en latín y una traducción perfectamente adaptada al castellano castizo moderno. Si no eres sensible al escándalo fácil recomiendo su lectura para echarte unas buenas risas.
No está de más echarle un vistazo a lo que de esta deidad obscena y meramente fálica nos cuenta Wikipedia en un detallado artículo.
¿Sabías que existe un trastorno llamado priapismo y que consiste en la erección perenne y dolorosa del pene sin excitación sexual?, ¡caray!
ricardo — 03-11-2006 13:11:18