
Algún que otro secreto te revela la vida cuando menos te lo esperas... sólo hay que saber discernir el patrón. Ahora algún virus pretende decirme que quizá no quiero enfrentarme a lo que se me viene... todo es difuso hacia el futuro, pero últimamente también hacia el pasado. La situación me invita a un forzoso presente en principio tan blanco y difuso como el resto de la linea temporal que la mente elabora. Así no me extraña ser pasto de virus aunque los 20 grados de diferencia de temperatura entre allá y acá hagan parecer que las razones son de índole atmosférica... no, no, el mundo no funciona así. No nos ocurren las cosas como consecuencia de nada, sino que nos ocurren las cosas como causa de todo. ¿Apreciáis lo limitado del lenguaje para poder trnamitir la idea sugerida? Confianza, al final todo se reduce a la confianza. Somos hijos de aquel ser que un día tuvo un pensamiento que comenzó a retroalimentarse hasta que un día se dijo "¡¡¡ahi va joder!!!, ¡¡¡SOY!!!, pero ¿¿qué coño soy??, ¿¿qué hago aquí??" Y tú y yo estamos en ello, ocupándonos, cada uno en su medida de discernir esto que nos ocurre. ¿Nos pertenecemos o pertenecemos a algo más grande?, ¿cómo no pensar en estos términos después de lo planteado?, ¿vale la pena tanto inútil sufrimiento? En casa, en pijama, con la bata y los calcetines gorditos se está muy bien, muy tranquilo, mientras uno se dedique a exprimir los secretos de la existencia. Aunque eso no te lleve a ninguna parte...
Esteban — 12-10-2006 02:17:17